La investigación considera las transformaciones que dan forma a una ruralidad con características concretas en el Valle del Aconcagua. Moldeadas por el sistema neoliberal y su imbricación colonial y patriarcal, a través del funcionamiento de la agroindustria y los conflictos de distribución del agua que amenazan la vida en los territorios. En este sentido, se hilan las narrativas corporales materiales/subjetivas de mujeres que trabajan el agro, pequeñas productoras agrícolas y mujeres defensoras ante conflictos socioambientales. La investigación se sitúa desde una metodología etnográfica feminista descolonial que piensa el espacio de los afectos y las emociones en un entendimiento de la sostenibilidad de la vida que enuncia los procesos de interdependencia colectiva en la ruralidad, aquellas que sitúan las especies compañeras y los lugares de vida, dentro de un sistema que arraiga el despojo y la precariedad en los territorios rurales.